RUTINAS Y DESTREZAS DE PENSAMIENTO

Como educadores somos conscientes que nuestros alumnos piensan, relacionan, reflexionan y llegan a conclusiones. ¿Pero cómo han llegado a estas conclusiones? ¿Qué procesos de pensamiento han utilizado?

 

Proporcionar la oportunidad a nuestros alumnos de pasar a ser buenos pensadores, no consiste simplemente en ofrecerles estructuras de pensamiento que les facilite construir sus reflexiones. Es cierto que tomar decisiones, comparar, escoger, descartar, predecir o analizar son acciones que pueden sistematizarse y con ello conseguir buenos resultados. Pero cuando se trata de trabajar estos aspectos para cambiar la cultura de nuestras aulas y llegar a una cultura de pensamiento, la metodogía debe ser distinta.

Desde que nuestros chicos están en la etapa de Educación Infantil, nos esforzarnos por crear culturas de pensamiento en nuestras aulas, dejar tiempo para pensar, desarrollar y utilizar un lenguaje del pensamiento, así como hacer que el ambiente de la clase se enriquezca con los documentos de los procesos de pensamiento.

También ofrecemos oportunidades para la reflexión de los alumnos y utilizamos las rutinas de pensamiento como soportes, para modelar y hacer su propio pensamiento visible, interactuando con ellos demostrando el interés por sus opiniones, respetando siempre el pensamiento de todos. ¡Apostamos por el cambio metodológico!

“El objetivo general de enseñar a pensar es el de preparar a los alumnos para que, en el futuro, puedan resolver problemas con eficacia, tomar decisiones bien meditadas y disfrutar de toda una vida de aprendizaje.”

Perkins et al., 1997